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XXVIII Jornadas diocesanas de la Pastoral Obrera

Los próximos días 29 y 30 de abril el Obispado de Granada celebrará las XXVIII Jornadas diocesanas de la Pastoral Obrera. Tendrán lugar en el salón de actos de la Curia metropolitana, en la Plaza Alonso Cano, a las 20:00. Las jornadas concluirán con una Eucaristía a las 10:00 el 1 de mayo, Día del Trabajo, en la parroquia de San Juan María Vianney.

Estas jornadas diocesanas se enmarcan dentro del 25 aniversario de la aprobación del documento “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia” por parte de la Conferencia Episcopal Española (CEE). En este documento se recalcó la importancia de la Pastoral Obrera como algo “especialmente necesario” en la vida de la Iglesia, dando pautas y criterios para su puesta en marcha dentro de la vida eclesial.

Las jornadas, que llevan por lema una de las frases del Papa Francisco “no nos dejemos robar la esperanza de un trabajo decente”, comenzarán con una ponencia a cargo del director del Departamento de Pastoral Obrera de la CEE, D. Juan Fernández de la Cueva Raposo, que desentrañará los avances que ha tenido la Iglesia en la cuestión del trabajo y la persona en estos 25 últimos años de la aprobación del documento.

Al día siguiente, 30 de abril, se expondrá un panel de experiencias de promoción de trabajo decente con jóvenes, con personas en riesgo de exclusión y con sectores precarizados de los servicios y los cuidados. En este panel participarán tres personas implicadas en distintos ámbitos dentro de la Pastoral obrera de nuestra diócesis.

BALANCE DE ESTOS 25 AÑOS

Aquel documento aprobado por la Conferencia Episcopal en 1994 hablaba de que la evangelización del mundo obrero debía asumida y vivida por toda la Iglesia como algo propio y no tarea exclusiva solamente de algunas comunidades. Esta tarea destacaba la importancia de “favorecer y cuidar la formación de la conciencia social y política de todos los cristianos, haciéndoles conscientes de las implicaciones sociales de la fe y ayudándoles a descubrir que la dimensión social no es un añadido de la fe cristiana, sino un componente esencial de la misma”.

El documento no dejaba también de recordar que la presencia de la Iglesia en este campo no debía perder su esencia, su originalidad. Citando a Juan Pablo II, recordaba que “la Iglesia no tiene necesidad de recurrir a sistemas o ideologías para amar, defender y colaborar en la liberación del hombre”.

La finalidad por tanto de la Pastoral Obrera, recordaba, es la de la misma Iglesia. Una Iglesia que ha de estar centrada en el hombre concreto, histórico. Un hombre que, como cita el documento, es “confiado a la Iglesia por Cristo mismo (…) es la única criatura que Dios ha querido por si misma y sobre la cual tiene su proyecto, es decir, la participación en la salvación eterna”.

Pasados estos últimos 25 años de la promulgación de este documento, el Delegado de la Pastoral Obrera en Granada, D. José María García Gálvez, opina que el mayor cambio ocurrido en este tiempo ha sido que por entonces el mayor conflicto era “el de la relación capital-trabajo” mientras que hoy, a pesar de que este problema de base no ha desaparecido, hemos pasado a un “conflicto antropológico”. A día de hoy, sostiene que el cambio de mentalidad ha llevado a que “la persona del trabajo se haya convertido en un instrumento que se puede usar, despreciar y descartar en cualquier momento”.

Además de esto, desde la Pastoral Obrera en Granada se refieren a otra serie de problemas no menos importantes para la persona, como el hecho de que se de por supuesto que el trabajo no responda a la vocación, que tenga que ser precario siempre o que no pueda responder a las necesidades de su proyecto de familia.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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