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Visita ad limina, sucesión apostólica y comunión con la Iglesia universal

Entrevista al Vicario General de la Archidiócesis de Granada, D. Francisco Javier Espigares Flores, sobre el significado de la visita ad limina que los obispos españoles están realizando en Roma y con el Santo Padre, y en la que participa esta semana nuestro arzobispo D. Javier.

Esta semana, de manera más explícita, la Archidiócesis de Granada está conectada con la Sede de Pedro, en Roma, con motivo de la visita ad limina en la que participa nuestro arzobispo D. Javier Martínez, junto a otros hermanos episcopados de las Provincias Eclesiásticas de Granada, Sevilla y Mérida-Badajoz. Junto a ellos, la Archidiócesis de Granada les acompaña desde la oración, en el vínculo de la sucesión apostólica y de comunión con la Iglesia Universal. Para conocer más sobre el significado de esta visita, entrevistamos al Vicario General, D. Francisco Javier Espigares Flores.

- Qué significa una visita ad limina
Significa una visita a los umbrales de las tumbas de San Pedro. Ad limina apostolorum significa a los umbrales, en la cercanía de la Basílica, fundamentalmente de San Pedro y de San Pablo. Es una visita que se hace cada cinco años, todos los obispos de todas las diócesis del mundo. Las Iglesias particulares se unen al Primado de Pedro y es un encuentro de comunión, de información, de criterios pastorales, de inquietudes. Es un momento importante.

- Cómo se trabaja en una visita ad limina.
Se hace un informe previo que tienen que enviar todas las Diócesis al Vaticano. Sobre todo, es un momento de oración donde se visitan las basílicas fundamentales de San Pedro, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán, y después la visita a las congregaciones de vida consagración, de nueva evangelización, a los dicasterios. Y por último, al final, los obispos visitan al Papa y tienen un encuentro y un diálogo, y una transmisión de comunión y de tomar el pulso a la Iglesia, a la sociedad, de ilusionarse de nuevo, apuntar por dónde quiere el Espíritu iluminar a la Iglesia. Es un poco esa dinámica.

- Para los fieles, cuando un arzobispo, obispo o un sacerdote diocesano acude a Roma y se encuentra con el Papa Francisco va un trozo de la diócesis.
No es un trozo. Es lo que realmente hace posible que nuestra diócesis sea una diócesis católica. La comunión con la Iglesia universal pasa siempre a través del obispo y pastor de cada diócesis, de cada Iglesia particular. Ahora, D. Javier, antes fue D. Antonio Cañizares, D. José… los que Dios nos vaya enviando. Esa comunión hace posible y visibiliza que son sucesores de los apóstoles y que pertenecen al Colegio apostólico, y que nuestra Iglesia está en comunión con la Iglesia universal. Por lo tanto, que vaya allí el obispo y pastor de nuestra diócesis, también con algunos sacerdotes que le acompañan (muy reducida por el tema de la pandemia)…, toda la diócesis está unida a su obispo y pastor, al Papa de Roma, a quien siempre en cada Eucaristía hacemos referencia cuando decimos “por nuestro Papa Francisco y nuestro obispo Javier”, porque se visibiliza así nuestra comunión con toda la Iglesia. Por eso, aunque no vayan peregrinos, sin embargo toda la diócesis es importante que rece, que se una a su obispo y pastor, que allí también rezamos por nuestra diócesis en comunión con la Provincia Eclesiástica de Sevilla y Mérida-Badajoz, y será un momento de comunión y de intensa vida de oración, y de ver que el Espíritu Santo es el que dinamiza la Iglesia.

- ¿Algún mensaje que vayan a trasladar al Papa Francisco desde la Diócesis de Granada?
Transmitirle nuestra comunión, nuestro deseo de vivir la fe unidos en este camino sinodal que hemos comenzado. El deseo también de caminar con el mundo, de no aislarnos de las preocupaciones de nuestras personas, de nuestra gente, de lo que está sufriendo la sociedad en estos momentos y lo que está ilusionándose por otras cosas. Este camino sinodal que nos hable a todos de una posibilidad nueva de crecimiento. Transmitir al Papa la comunión, la adhesión a su mensaje, a su persona, darle las gracias por tantos beneficios que recibimos, porque es impresionante la vitalidad y la riqueza del magisterio del Papa Francisco en comunión con el Papa Benedicto XVI y sus predecesores. Aunque algunos quieren insistir en las diferencias y discontinuidad, hay una continuidad del Papa preciosa, enriquecedora, que favorece que la Iglesia vaya creciendo paulatinamente a la luz del Espíritu. Y recibir del Papa una fortaleza siempre, porque siempre esa unión –“dulce Cristo en la tierra”, que es el Papa, como decían los Santos Padres-…, y recibir también de él su magisterio, sus orientaciones será para nosotros también algo precioso.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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