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Virgen de Guadalupe, la “Evangelizadora del continente americano”

D. Santiago Jerez, párroco en Zafarraya, que ha estado 9 años de misión en México. D. Santiago Jerez, párroco en Zafarraya, que ha estado 9 años de misión en México.

A punto de cumplirse 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe al pequeño Juan Diego y con la celebración diocesana a las puertas este 15 de diciembre para festejar esta advocación mariana con la comunidad latinoamericana tan arraigada en América, sobre todo en México, hemos conversado con D. Santiago Jerez, granadino que ha estado 9 años en México de misionero y actualmente es párroco en Zafarraya. Nos habla de las apariciones, de la Virgen, de la imagen impresa y lo que representa quien fue declarada “Emperatriz de las Américas”. La convocatoria en Granada es el domingo 15 de diciembre, a las 12:30 horas, en la Catedral.

De dónde nace la devoción a la Virgen de Guadalupe.
Nace propiamente en la ciudad de México, porque es ahí donde la Virgen de Guadalupe se presenta al indio Juan Diego y le pide una misión: construir una casa a las faldas del cerro Tepeyac para Dios. Ella dice “para el verdaderosísimo Dios por quien se vive”.

Cuántas apariciones tuvieron lugar.
Fueron 4 apariciones, desde el 9 de diciembre hasta el día 12. Son cuatro momentos en los que la Virgen al indio Juan Diego le va dando indicaciones. Pero, sobre todo, son los signos de la Aparición, porque María se presenta en un momento en el que el continente llevaba 39 años de cristianismo. San Juan Diego llevaba unos años de bautizado, fue de los primeros bautizados. María era una desconocida y Ella le pide que se presente al obispo de aquel lugar, fray Juan de Zumárraga, para construir una casa a Dios, ahí en el cerro.

Cómo se celebra en México esta festividad. Será una celebración por todo lo alto…
Hay que estar ahí para verlo, para vivirlo, para hacer esa experiencia, porque es algo increíble. Ya desde 46 días antes… El manto de la Virgen de Guadalupe tiene 46 estrellas, que simbolizan también la constelación. Y la tradición es que durante 46 días hacen 46 rosarios para ir preparando ese momento de la Santísima Virgen, hasta llegar al 12 de diciembre que es la Solemnidad. Previo a la Solemnidad, las vísperas se hacen las “mañanitas en la noche”, a las doce de la mañana el día de la Solemnidad. Se canta, se ponen altares, van mariachis, vas viendo las gente que va viniendo de otros lugares, descalza, de rodillas, haciendo mandas, es emocionante… Uno se emociona mucho, porque uno recuerda esos momentos en los que uno ha estado presente. Ves la sencillez de la gente, el amor con el que se acercan a la Virgen. Y creo que es algo que no tenemos que perder nunca. Ese pueblo mexicano, Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de las Américas, nos ha dejado ese regalo, esa unión de la tierra podernos unir con el cielo, y el cielo hacerse presente en la tierra.

Qué podemos decir de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Recordemos que esta imagen no es una pintura normal. Esta imagen está impresa no en un lienzo, no en un cuadro grandioso; es en una tilma, que está hecha con fibras de magué, que es lo que se da en México para hacer el tequila. Son fibras cuya tela se ponían estos campesinos para meter todos los frutos, todo lo que recogían o para tirar semillas al campo. Esa era la típica tilma que usaban los indios, los más sencillos. Ahí es donde Juan Diego, una de las pruebas que tiene que llevarle a fray Juan de Zumárraga –porque fray Juan de Zumárraga, el obispo decía “yo por qué tengo que hacer aquí un templo, dedicado “al verdaderosísimo Dios por quien se vive”. Juan Diego va a la Virgen de Guadalupe y dice “es que me están pidiendo una prueba”. Y es cuando María le dice “sube al monte, agarra las rosas de Castilla”. Unas rosas que era imposible que en ese monte que existía, por el frío que hacía: flores de Castilla en lo alto de un monte. Y ahí es donde viene la impresión de esa imagen. Fue, la recogió y se presenta. De ahí viene la impresión de esa imagen. Lo más grandioso de esa imagen. Cuando el obispo le dice “adelante, cuál es la prueba que tienes”, él se pone tira las flores al suelo y es cuando se aparece representada la Virgen de Guadalupe en la tilma que él llevaba. Es algo increíble, porque esa imagen no está ni pintada ni dibujada, sino que está sobre el hayate. No está ni dibujada encima. Después, se suele decir esas tilmas duran 40 años y ya tenemos casi 500 años –en el año 2031 los cumplimos- de la aparición de la Virgen de Guadalupe y todavía sigue en perfectas condiciones. Ese sería el primer gran acontecimiento: que en una tilma, sin estar pintada, ni dibujada, ni impresa está ahí la Virgen Santísima de Guadalupe.

Y el manto con estrellas…
Ese manto que lleva la Virgen representa el cielo. Tiene 46 estrellas que representa la constelación en la que Ella se aparece el 12 de diciembre en México, y ahí está dibujada.

Y qué nos dicen sus manos, sus ojos, el pelo…
Una de las características principales son las manos, que tiene juntas. Si nos fijamos, es una mano más grande que la otra y una más negra y otra más blanca. Simboliza la unión de las dos culturas. Una mujer que viene del cielo, que se presenta con unos rasgos, el rostro indio se hace presente con esos mismos rasgos y simboliza con la unión de las manos la cultura mexicana y la cultura europea. Después tiene el rostro, característica es india. El Señor, al hacerse presente, se inculturiza también. Se hace presente con la raza, con la cultura, con la manera de ser, y así se presenta María Santísima de Guadalupe, con rasgos indios. El pelo suelto es símbolo, en las mujeres aztecas, de virginidad. En los ojos tiene representado en un ojo la misma escena de la aparición. ES lo impresionante. Es como si la Virgen estuviese viendo desde la otra parte a Juan Diego, la tilma y a fray Juan de Zumárraga. La escena de presentación de la tilma al obispo todo el mundo se arrodilla. Eso aparece en uno de los ojos. Y en el otro aparece el símbolo de la familia. Una familia que está unida. Es impresionante en ese espacio tan pequeñito puede aparecer algo tan profundo que nos dice María y que nos enseña María.

Tiene el título de “Emperatriz de las Américas”.
Se lo dio Pío X, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Juan Pablo II. Era el título porque Ella era la clave para la misión. Cuando uno habla con sacerdotes en México siempre dicen que María fue clave para la evangelización en el nuevo continente. El Papa lo han ido nombrando por lo que era, por lo que significaba, por todo el sentido y por toda la devoción maravillosa de la Santísima Virgen, no sólo ahora, sino desde el inicio, le han ido llamando “Emperatriz de América” o “Patrona de América”. Primero de Latinoamérica, después de América, después la “Evangelizadora Celeste”, la “Misionera Celeste” del Nuevo Mundo, que eso lo dijo Juan XXIII y, después, Juan Pablo II “Emperatriz de las Américas”, es decir, de todas las Américas, por todo lo que ha hecho esta advocación de Nuestra Señora de Guadalupe en todo el continente.

Paqui Pallarés
Directora de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

Escuchar “El Espejo” (6 de diciembre de 2019), sobre la Virgen de Guadalupe

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