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Reunión de la Coordinadora de obispos para Tierra Santa y mensaje final

Como es habitual cada mes de enero, durante esta semana ha tenido lugar el encuentro de la Coordinadora de los obispos de Tierra Santa (Holy Land Coordination) que cada año, esta es su 21ª edición, reúne a obispos de todo el mundo para conocer el trabajo e impulsar la presencia y el respeto de las comunidades cristianas en la tierra de Jesús.

Participantes

En esta ocasión han participado en los trabajos, que se han realizado a través de videoconferencia por la situación ocasionada por la pandemia, obispos de Inglaterra y Gales, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, Escocia, Italia, España, Sudáfrica, Suiza, Portugal, así como el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Comisión de las Conferencias Episcopales de Europa (COMECE). Por parte de la Conferencia Episcopal Española participó Mons. Joan Enric Vives Sicilia, Arzobispo de Urgell. En el encuentro han participado también responsables de comunicación de las conferencias episcopales y de organizaciones católicas que trabajan y colaboran con Tierra Santa.

Objetivos del encuentro

En estos encuentros se pretende poner de manifiesto la situación que atraviesan las comunidades cristianas en Tierra Santa, conocerlas de cerca en su realidad y expresarles la cercanía y el apoyo de los cristianos en todo el mundo, al mismo tiempo que se peregrina a los santos lugares y se reza por ellos y junto a ellos.

El sábado 16 de enero, el responsable del Patriarcado latino de Jerusalén, Sami el-Youseff expuso la situación que se vive en el ámbito de las comunidades católicas la actual situación en la que el Covid-19 ha ocasionado la completa desaparición de las peregrinaciones y el turismo religioso. Ello ha supuesto además de una grave situación sanitaria, un duro golpe económico para una comunidad que se sostiene en buena parte gracias a las peregrinaciones internacionales. Este encuentro puso también de manifiesto las dificultades crecientes derivadas de la ocupación y del constante aumento de nuevos asentamientos en las tierras en que viven los palestinos, lo que hace cada vez más difícil la solución prevista de los dos estados palestino e israelí.

El domingo, los participantes pudieron asistir a las celebraciones de la eucaristía que desde Israel y Jordania transmiten los católicos a través de Youtube y Facebook.

Otro análisis en profundidad sobre la situación en la zona fue realizado, el lunes, por Mons. Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y Mons. Leopoldo Girelli, nuncio apostólico en Israel y Chipre y delegado apostólico para Jerusalén y Palestina.

El martes tuvo lugar el encuentro, también a través de videoconferencia, con la comunidad cristiana situada en Gaza con la participación del P. Gabriel Romanelli IVE párroco de la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza. En esta población, con dos millones de personas, la comunidad católica supera apenas las mil personas. Pese a todo realizan un gran servicio a la población con un centro de acogida para niños con minusvalías físicas y psíquicas y un asilo para personas mayores que dirigen las Misioneras de la Caridad, un colegio y una guardería impulsados por las Hermanas del Rosario, el centro para educación y formación superior Sto. Tomás de Aquino y un Servicio de ayuda y asistencia de Cáritas que atiende a la población civil.

Durante esta pandemia, Cáritas ha atendido a 7.000 personas infectadas por Covid-19 en la franja de Gaza y sus equipos han realizado 4.600 visitas de emergencia en la zona y han asistido a 22.000 personas confinadas en sus hogares. Al mismo tiempo, realizan atención primaria y cuidados médicos necesarios por otras patologías.

El miércoles tuvo lugar un encuentro con jóvenes de Israel y Palestina para conocer el papel que la educación juega para la resolución de conflictos y para la convivencia pacífica. Este encuentro fue organizado por el Secretariado para las escuelas del Patriarcado Latino de Jerusalén.

Mensaje final

Por primera vez no hemos podido tener nuestro encuentro físicamente en Tierra Santa. No obstante, seguimos decididamente comprometidos a apoyar a nuestras hermanas y hermanos en la tierra de Cristo. Durante esta semana pasada, hemos tenido el privilegio y nos ha emocionado escuchar a los cristianos de Cisjordania, Gaza e Israel sobre su misión, resiliencia y testimonio en estas circunstancias sin precedentes.

A través de nuestro diálogo, ha quedado dolorosamente claro que hoy se dan menos motivos para la esperanza que en cualquier otro momento de la historia reciente.

Los desafíos para la salud del Covid-19 , que siente el mundo entero, se ven agravados por el conflicto, la ocupación y el bloqueo.

La ausencia de peregrinos ha agravado las dificultades económicas generalizadas, ha incrementado el desempleo y ha empujado a muchas más familias a la pobreza.

La falta de progreso político, junto con la implacable expansión de los asentamientos ilegales y el impacto de las leyes del Estado-Nación de Israel continúan erosionando cualquier esperanza de una solución pacífica con dos estados.

Ahora es un momento crítico para que todos fortalezcamos nuestra solidaridad con las personas que viven en Tierra Santa “no como un sentimiento vago, sino como una determinación firme y perseverante de comprometerse con el bien común”.[1]

Destacamos la importancia de que los dirigentes israelíes y palestinos se comprometan nuevamente con las negociaciones directas. Hacemos un llamamiento urgente a nuestros gobiernos para que renueven su participación activa en la búsqueda de una paz justa, apoyando las negociaciones directas entre todas las partes, defendiendo el derecho internacional y reafirmando la pluralidad de Jerusalén, dada su importancia única para judíos, cristianos y musulmanes.

Además, la comunidad internacional debe urgir a Israel sobre la responsabilidad que tiene, moral, legal y humanitaria, de hacer que las vacunas contra el Covid-19 sean accesibles para los palestinos en Cisjordania y Gaza, prestando atención al mensaje del Papa Francisco de que “ante un desafío que no conoce fronteras, no podemos levantar muros“.[2]

Si bien muchos de nuestros propios países continúan afrontando graves dificultades en medio de la pandemia, tenemos la profunda responsabilidad de apoyar a nuestros hermanos cristianos en Tierra Santa. Las escuelas católicas, las clínicas, los hospitales y otros proyectos sociales, incluido el trabajo de Caritas, aunque se encuentran bajo una fuerte presión, son modelos de caridad, justicia y paz. Estas instituciones cristianas son vitales para unir a personas de diferentes orígenes para servir al bien común de todos.

La comunidad cristiana, aunque pequeña, es un importante garante de la cohesión social y portadora de esperanza para un futuro mejor. Esperamos con impaciencia el momento en que los cristianos de todo el mundo puedan volver a realizar peregrinaciones a Tierra Santa para testimoniar y apoyarlo de primera mano. Hasta ese momento, animamos a nuestras comunidades a ofrecer toda la asistencia que sea posible y a tener presente a todas las personas de la región en nuestras oraciones.

Mons. Declan Lang
Inglaterra y Gales (Responsable de Holy Land Coordination)
Mons. Udo Bentz, Alemania
Mons. Stephen Brislin, Sudáfrica
Bishop Christopher Chessun, Iglesia de Inglaterra
Mons. Michel Dubost, Francia
Mons. Felix Gmur, Suiza
Mons. Nicholas Hudson, Inglaterra y Gales
Mons. Patrick Kelly, Inglaterra y Gales
Mons. William Kenney, Inglaterra y Gales
Mons. Alan McGuckian, Irlanda
Mons. David Malloy, Estados Unidos
Mons. William Nolan, Escocia
Mons. Raymond Poisson, Canadá
Mons. Noel Treanor, Irlanda
Mons. Joan-Enric Vives Sicilia, España

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