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Jacinto Morente, una vida de servicio a la Iglesia Diocesana de Granada

“¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor!” (Salmo 12:1-9)

Humildad. Jacinto Morente falleció el pasado sábado, festividad de San Andrés Apóstol.El Domingo, comienzo del tiempo de Adviento, la comunidad cristiana le acompañó en la misa corpore insepulto celebrada en su Parroquia de Santa Escolástica, donde Jacinto se bautizó, contrajo matrimonio y renovó sus promesas bautismales y matrimoniales.

Humildad. La vocación de servicio y de amor a la Iglesia, ha sido la razón de ser de la vida de Jacinto.Su dedicación, sin pretensión ni afán de notoriedad alguno, el cultivar la devoción cristiana en el seno de las Hermandades y Cofradías de Semana Santa, su infatigable labor, siempre pendiente de la autenticidad del Evangelio y cuidando todos los detalles, ha sido ejemplo y enseñanza para todos nosotros.

Humildad. Cofradía del Señor de la Humildad, Soledad de Nuestra Señora y Dulce Nombre de Jesús: la Cofradía que, en su Parroquia de Santa Escolástica, acompañó, desde muy joven, su profunda devoción y su autenticidad de acción cristiana.

Virgen de las Angustias, la Madre de Granada, a la que siempre rezaba cuando bajaba por la Carrera de la Virgen de vuelta a casa. Un hombre profundamente familiar que ha inculcado a sus hijos el valor y significado de la familia cristiana.

Humildad. Fiel y cumplidor en su tarea en el Secretariado de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Granada y en la Vicaría de Hermandades y Cofradías; entrañable compañero en los quehaceres de la Curia.

Humildad. Atento a todas las Cofradías, en su labor, a lo largo de tantos años, en la Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, procurando ayudar y asistir, también, a las Hermandades y Cofradías de los pueblos de la Archidiócesis, con pleno convencimiento del auténtico significado de la comunión en la Iglesia.

Humildad y Soledad. Al término de la misa corpore insepulto, en la Iglesia de Santo Domingo, el féretro con el cuerpo de Jacinto se detuvo ante la imagen de la Soledad de Nuestra Señora, la Virgen de la Soledad de su Cofradía y, en ese último rezo, la Virgen de la Soledad lo acogía al pie del Calvario; Nuestro Señor de la Humildad inspiró la sencillez de Jacinto, la autenticidad de un cristiano de verdad, feligrés de su Parroquia, que, como en el rezo del Salmo, se dirige hacia la Casa del Señor.

Humildad, Soledad y Dulce Nombre de Jesús. Siempre decía Jacinto: “al terminar una procesión en Semana Santa, al cerrarse las puertas, en el interior del Templo, dirige tu mirada y tu oración hacia el Sagrario; ahí es donde está la verdad y la luz”.

Descanse, por la Humildad de un cristiano auténtico, en la Gloria del Padre.Amén.

Lucía Contreras Lopez
Jesús Pulido Chacón
Arzobispado de Granada

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