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Celebración de la víspera de Pentecostés con la I Feria de los Carismas y la vigilia en el Monasterio de San Jerónimo

A propuesta de la Pastoral juvenil, movimientos, grupos y congregaciones se dieron cita en la I Feria de los Carismas que tuvo lugar el sábado, día 8, en el Monasterio de San Jerónimo seguida de la vigilia para celebrar la riqueza de carismas en Iglesia diocesana como don del Espíritu Santo.

Por primera vez en nuestra diócesis se ha celebrado en la víspera de Pentecostés la I Feria de los Carismas, una fiesta propuesta y organizada por la Delegación de Juventud para ser expresión y poner de manifiesto la riqueza y diversidad de grupos, movimiento y congregaciones presentes en nuestra diócesis de Granada como fruto de la diversidad de dones y carismas del Espíritu Santo, todos unidos como miembros de un único cuerpo, la Iglesia universal.

En este marco festivo el Monasterio de San Jerónimo acogió la feria compuesto por diversos stand en los que estuvieron presentes distintas congregaciones y movimientos como la Hospitalidad de Lourdes, la Comunidad Católica Shalom, las Aliadas, las Hermanitas de los Pobres, u otras realidades diocesanas y pastorales como el curso de afectividad sexual “Teen Star”, la Pastoral de la familia, o los integrantes del grupo de teatro Aral.

DIVERSIDAD DE CARISMAS, UN MISMO ESPÍRITU

De esta forma, familias, jóvenes y adultos, se dieron cita en esta I Feria de los Carismas caracterizada por la unión y convivencia de los distintos grupos que participaron que tuvieron también la oportunidad de convivir juntos compartiendo migas caseras durante el almuerzo.

Al final de la tarde, esta fiesta de los carismas estuvo seguida por la tradicional vigilia de Pentecostés que se celebró en la iglesia del Monasterio y a la que se unieron también otros fieles en adoración al Santísimo Sacramento.

“Somos una familia unida, Pentecostés es un principio para anunciar al Señor. Somos hoy aquí un reflejo de la riqueza de la Iglesia”, afirmó D. Javier Ortega, Delegado diocesano de Juventud, que presidió la vigilia.

A lo largo de la Adoración los presentes fueron depositando en forma de velas de colores sus intenciones en el altar pidiéndole al Espíritu Santo los dones de ciencia, entendimiento, piedad, alegría, entre otros, para vivir siempre la misión evangelizadora de la Iglesia y el anuncio del Evangelio en la vida cotidiana.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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