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Agradecidos por la fecundidad eclesial del padre Jaime Bonet

La Fraternidad Misionera Verbum Dei de Granada con Mons. Javier Martínez, al término de la Santa Misa. La Fraternidad Misionera Verbum Dei de Granada con Mons. Javier Martínez, al término de la Santa Misa.

La Archidiócesis de Granada da gracias a Dios por la persona del padre Jaime Bonet, fundador de la Fraternidad Misionera Verbum Dei fallecido el pasado 25 de junio, y la familia misionera nacida de su celo evangelizador e incansable predicación de la Palabra, en la Santa Misa por su eterno descanso presidida por nuestro Arzobispo.

La comunidad de la Fraternidad Misionera Verbum Dei de Granada oró por su fundador, el padre Jaime Bonet, junto con nuestro arzobispo y cuantas personas y comunidades de otras realidades eclesiales quisieron unirse también en la Eucaristía por su eterno descanso.

Y es que la iglesia parroquial del Sagrario de Granada acogió en el día de Santo Tomás Apóstol, el lunes 3 de julio, la Santa Misa por el eterno descanso del padre Jaime Bonet, presidida por nuestro arzobispo Mons. Javier Martínez y concelebrada por una docena de sacerdotes, entre ellos el Vicario D. Manuel Reyes y el rector y vicerrector del Seminario diocesano “San Cecilio”, D. Enrique Rico y D. Ildefonso Fernández-Fígares, respectivamente.

En la Santa Misa, nuestro arzobispo junto con los sacerdotes concelebrantes y fieles congregados oraron por el alma del padre Jaime Bonet y por su obra, al mismo tiempo que daban gracias a Dios “por lo que él significa y por su paternidad, y por lo que él ha generado”.

AGRADECIMIENTO
En su homilía, Mons. Martínez dio gracias a Dios por la persona, obra y fecundidad del carisma nacido del padre Bonet, incansable evangelizador y predicador de la Palabra. “Yo se las doy de todo corazón por lo que el encuentro con la Fraternidad ha supuesto como regalo, como don y como gracia en mi vida”, afirmó nuestro arzobispo. “Yo creo que apenas había sido yo nombrado obispo auxiliar de Madrid cuando fui a celebrar a Alcalá de Henares y con ese motivo pude conocer a la Fraternidad en Loeches, hace 32 años; y aunque creo que nunca me he cruzado con Jaime, he tenido tanto en Madrid, como en Córdoba, como en Granada, abundante oportunidad de ver la fecundidad de su predicación y de su ministerio”, explicó Mons. Javier Martínez.

Asimismo, nuestro arzobispo daba gracias a Dios por la proliferación de realidades eclesiales y nuevas formas de vida consagrada, surgidas especialmente tras el Concilio Vaticano II, y hoy muy reconocidas en el seno de la Iglesia. De estas nuevas realidades eclesiales y nuevas formas de vida consagrada Mons. Martínez subrayó la vitalidad –el “celo evangelizador”- que hoy tienen en la Iglesia por comunicar a Cristo a todo el mundo. En este sentido, Mons. Martínez apuntó que hoy de lo que se trata es de que “la Iglesia entera pueda aprender por qué esas nuevas realidades tienen vitalidad”.

Mons. Javier Martínez habló de la unidad que es el cuerpo de Cristo, la Iglesia, aludiendo al símil con el cuerpo humano, de forma que no todos los miembros son iguales pero forman una unidad necesaria unos para otros. “Los ojos no se parecen a las cejas, y las cejas no se parecen a las uñas, pero ojos, cejas y uñas trabajan al unísono; y si cae una mota de polvo en el ojo, la primera defensa es inmediatamente bajar la pestaña, y si eso no basta, el dedo acude en ayuda del ojo”. “Tenemos que aprender el sentido de la comunidad, el sentido de la comunión de bienes, el sentido de la unidad”, indicó. “Todos estamos al servicio de la gloria divina, de la belleza de Dios hecha presente en medio del mundo. Y el milagro que conmueve a los hombres es siempre la unidad”, explicó.

VERBUM DEI
La Fraternidad Misionera Verbum Dei está presente desde 1963 cuando se fundó en cien diócesis de todo el mundo, entre ellas nuestra Diócesis de Granada, con misioneros y misioneras consagrados, y también matrimonios misioneros, así como laicos dedicados “al anuncio de la Palabra y a la oración, que te lleva a predicar”, explicó la hermana Teresa Rodríguez, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei de Granada, al inicio de la Santa Misa.

La Fraternidad y familia Misionera del Verbum Dei dio gracias a Dios por la vida de su fundador y a la Iglesia de Granada por la celebración de la Eucaristía, así como a los fieles congregados. “Él quiso que le llamasen Jaime, porque quiso darnos a entender que el único don es Dios, y esto ha quedado en nosotros como un legado. Para nosotros, Jaime fue un profundo y gran evangelizador”, explicó la hermana Teresa.

Nacido en Alquería Blanca (Mallorca), Jaime Bonet experimentó su vocación a muy temprana edad, a los 14 años. El padre Bonet fue sacerdote de la Diócesis de Mallorca y párroco, recibiendo la Ordenación Sacerdotal en Barcelona, el 31 de mayo de 1952. En 1960 el obispo Jesús Enciso Viana, lo destinó al Consejo Diocesano de Acción Católica con el particular cometido de impulsar el espíritu evangélico y apostólico. Desde el momento de la fundación del Verbum Dei, en 1963, Jaime fue dispensado por el obispo del trabajo parroquial, dedicándose a tiempo completo a la predicación de convivencias y ejercicios espirituales, además del seguimiento y orientación del naciente Instituto Verbum Dei. Hoy, la familia misionera Verbum Dei está presente en los cinco continentes llevando la Palabra de Dios para que todo el mundo conozca y ame al Señor.

Paqui Pallarés

Escuchar homilía de Mons. Javier Martínez

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