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Beata Olimpia Bidà

San Juan Pablo II beatificó a decenas de mártires de la iglesia greco-católica ucraniana en los umbrales del tercer milenio. Este 28 de enero celebramos la memoria de una de ellas, la beata sor Olimpia Olha Vida, que murió bajo condiciones inhumanas a las que le obligó el régimen soviético a mediados del pasado siglo XX. Fue deportada tan solo por asistir a un entierro cristiano.

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San Enrique de Ossó

El fundador de la Congregación de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el presbítero San Enrique de Ossó, celebra su fiesta este 27 de enero. Fue canonizado por el papa San Juan Pablo II durante su visita a España en el año 93.

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Beato Miguel Kozal

Cerca de la ciudad de Munich, en Alemania, el beato Miguel Kozal, mártir y obispo auxiliar de Wloclawek, en Polonia, bajo el régimen nazi, por defender la fe y la libertad de la Iglesia, pasó con gran paciencia tres años en el campo de concentración de Dachau, hasta consumar su martirio en aquel lugar. su memoria se celebra el 26 de enero.

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Beata María Poussepin

La beata María Poussepin fue fundadora del Instituto de Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen para ayudar a los pastores de almas en la formación de las jóvenes y para la asistencia de pobres y enfermos. Su memoria se recuerda el 24 de enero.

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San Mainbodo

Este 23 de enero celebramos a un santo religioso de origen irlandés, San Mainbodo. Llevó una vida de contemplación como peregrino y eremita. Murió en el siglo VIII cuando fue asaltado por unos ladrones en la región francesa de Borgoña.

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Ladislao Batthyány-Strattmann

El 22 de enero recordamos la vida de un famoso médico húngaro laico, que atendió a Jesucristo en los enfermos que no podían costearse la atención sanitaria durante la primera mitad del s. XX.

Nació el 28 de octubre de 1870 en Dunakiliti (Hungría), sexto hijo de una familia de la antigua nobleza húngara. En 1876 la familia se trasladó a Kittsee Köpcseny, actualmente en Austria, a causa del permanente peligro de desbordamientos del Danubio.

Cuando tenía doce años perdió a su madre, que murió a la edad de treinta y nueve años. Ese hecho dejó una profunda huella en su espíritu. A menudo decía: "Seré médico y curaré gratuitamente a los enfermos pobres".

Después de los estudios de secundaria, tardó varios años antes de elegir profesión. Su padre quería que se dedicara a administrar el patrimonio familiar; por eso, se inscribió en la facultad de Agraria, en la universidad de Viena. Estudió también química, física, filosofía, literatura y música.

En 1896 comenzó los estudios de medicina en la universidad de Viena y en 1900 obtuvo el doctorado. Se casó el 10 de noviembre de 1898 con la condesa María Teresa Coreth, una mujer de profunda religiosidad. El matrimonio fue muy feliz. Dios los bendijo con trece hijos.

En 1902 Ladislao fundó un hospital privado en Kittsee, con veinticinco camas, donde trabajó como médico. Al inicio era médico general; luego se especializó como cirujano y, más tarde, sobre todo como oculista. Durante la primera guerra mundial, el hospital fue ampliado a 120 camas para la curación de los soldados heridos.

Después de la muerte de su tío Odón Batthyány-Strattmann, en 1915, Ladislao heredó el castillo de Körmend (Hungría), y también el título de "príncipe", así como el apellido Strattman. En 1920 la familia se trasladó de Kittsee a Körmend y en una parte del castillo montó un hospital, sobre todo para su actividad de oculista. En este campo, Ladislao llegó a ser un gran especialista, famoso tanto en su patria como en el extranjero.

Muchos pobres de Körmend, pero también de otras regiones, le pedían su ayuda y su consejo. Él los curaba gratuitamente. Como "precio" por la terapia y los cuidados, les pedía que rezaran un padrenuestro por él. También su farmacia les proporcionaba gratuitamente las medicinas. A menudo, incluso, les daba dinero para sus necesidades.

Ladislao no sólo se preocupaba de la salud física, sino sobre todo del bien espiritual de sus pacientes. Antes de las operaciones invocaba, juntamente con los enfermos, la bendición de Dios. Estaba convencido de que como médico sólo dirigía la operación, pues la curación era un don del Señor. Se sentía instrumento en las manos de Dios. Cuando los enfermos salían del hospital, les daba imagencitas y un librito titulado "Abre los ojos y ve", para ayudarles en su vida religiosa.

Muchos de sus pacientes, y de sus familiares, lo consideraban ya un santo. Ladislao y su mujer se esforzaron siempre por educar cristianamente a sus hijos. Todos los días la familia participaba en la santa misa, después de la cual Ladislao les impartía una breve instrucción cristiana, y les daba una tarea concreta que debían realizar como una obra buena. Por la tarde, se rezaba el rosario en familia y luego conversaban sobre las actividades del día y la tarea asignada.

Su fe se mostró firme cuando se vio afectado por una enfermedad grave. A su hija Lilli le escribió desde el hospital Löw, en Viena: "No sé por cuánto tiempo Dios me dará este sufrimiento. Antes me daba una gran alegría en la vida; por eso, ahora, a los sesenta años, debo aceptar también los tiempos difíciles con gratitud". A su hermana le decía: "Soy feliz. Sufro muchísimo, pero amo mis dolores y me consuela el hecho de que los soporto por Cristo".

Murió el 22 de enero de 1931, en Viena, después de catorce meses de graves sufrimientos, con fama de santidad.

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San Juan Yi Yun-il

Recordamos el testimonio de un santo mártir que fue asesinado durante la última gran persecución religiosa de Corea en el s. XIX. San Juan Yi Yun-il era un padre de familia y catequista que dio testimonio de la fe en Jesucristo hasta el final.

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Beata Cristina de la Inmaculada Concepción

Una religiosa napolitana destacada en el siglo XX es la madre María Cristina Brando. Es la fundadora de las Religiosas Víctimas Expiatoras de Jesús Sacramentado. Una mujer de fe muy sencilla pero grande, cuya memoria celebramos el 20 de enero. Su vocación por la reparación frente al Santísmo Sacramento caracterizó el carisma de su instituto desde el principio.

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Beato Santiago Salés

En Aubenas, en la región francesa de Viviers, los beatos mártires Santiago Salés, presbítero, y Guillermo Saultemouche, religioso de la Compañía de Jesús con su predicación consolidaron la fe del pueblo pero al caer la ciudad en manos de los disidentes y en presencia de toda la población, fueron martirizados en 1593.

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Beata Regina Protmann

En Braunsberg (Prusia) la beata Regina Protmann, llena de amor por los pobres, se entregó generosamente a su servicio, y para ello fundó la Congregación de Hermanas de Santa Catalina.

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