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Los salesianos cooperadores visitan la Casa Museo de D. José Gras, fundador de las Hijas de Cristo Rey

Publicamos la crónica remitida por la pastoral juvenil del centro de salesianos cooperadores, sobre su visita a la Casa Museo en Granada de D. José Gras y Granollers, fundador de las Hijas de Cristo Rey.

Desde la vocalía de pastoral de nuestro centro de salesianos cooperadores, queremos resaltar una figura de la Iglesia que está muy unido a la ciudad de Granada, a una vocación y a dos pasiones: educación y evangelización.

Nos referimos al presbítero español José Gras y Granollers, fundador de la congregación de las Hijas de Cristo Rey, maestro, periodista y sacerdote.

Su intuición de oponer buena prensa a la mala prensa, lo llevó a fundar la publicación mensual “El Bien”, la que dirigiera sin pausa durante 52 años hasta que lo sorprendió la muerte, justamente corrigiendo el número correspondiente a julio de 1918.
Toda esta obra hará que se le reconozca, aún hoy, como un activo y celoso “propagandista de la Verdad”, tal como lo recuerdan y promueven sus hijas que esperan con ilusión que pronto sea elevado a los altares.

Cristo reina en casa

Por tal motivo los salesianos cooperadores del centro de Granada, siempre en camino, visitamos esta casa como “salida a la Iglesia local” para descubrir la riqueza de carismas y la presencia del Espíritu en un día tan señalado como es Pentecostés.

Un grupo de hermanos entre los que se encontraba : Andrés , Dionela , Antonio, Maite , Lino ,Charo , Pilar , Javier ,Alberto , Inma ,Rafa, Lidia , Diego , Rita , Rafa G., Carmen , Juan Crespo(SDB) y los niños : María ,Inés y Jaime, decidimos lanzarnos a esta aventura de iglesia.

Al cruzar el umbral de la casa morisca del Callejón de la Albérzana,una religiosa nos da la bienvenida , tras ella la superiora de la comunidad Mª Carmen Jimenez ,nos acoge... todo es amabilidad, destacar su talante alegre, juvenil y capacidad de síntesis. Muy atentos a sus palabras, descubrimos tres tesoros de incalculable valor: COMUNIDAD VIVA-CARISMA y MISIÓN.

La comunidad que allí reside, la componen más de veinte hermanas mayores donde el tiempo no les ha arrebatado la alegría, amabilidad ni las ganas de servir al Señor, todo un testimonio vocacional.

El carisma herencia del padre José Gras y de la primera Superiora General la Madre Inés de Jesús, se respira en toda la casa, sencillez y dedicación a la idea que “Cristo reine”.

La misión de unas hermanas llamada a ser signos de AMOR extendiendo el REINO DE DIOS y sus valores a través de la educación.

Una casa donde se respira paz y es fácil encontrarse con el Señor,por el cual todo tiene sentido bajo el titulo CRISTO REINA.

No tardo mucho en aparecer la hermana Mª Jesús vice-postuladora de la causa de beatificación, gran conocedora de la vida y obra del Padre Gras, además de mostrar una gran sensibilidad por la parte estética y artística, ella sería la encargada de enseñarnos la casa nazarí y dentro de ella el espacio museístico dedicado al Padre José Gras.

En este espacio que hace presente el pasado y también el legado del padre Gras, allí pasó sus últimos días el hoy Venerable, cuya casa se ha convertido para las Hijas de Cristo Rey en un lugar de oración y de peregrinación.

Un recorrido que nos permitió conocer las fases de su vida desde el nacimiento en Agramunt hasta su llegada a Granada, donde a los 32 años ocupó un puesto como canónigo en la Abadía del Sacro-Monte. En el piso superior, nos empapamos de su espiritualidad, su apasionado amor a Cristo Rey y su obra que en la actualidad se ha extendido desde España a diez países más, incluida Albania.

Tal y como hiciera D. Bosco en Turín ante una sociedad “reacia al aspecto religioso “el Padre José funda “Academia y Corte de Cristo”, dedicada desde 1866 a “la defensa y adoración de la soberanía del Hijo de Dios”. En esta casa se guardan los primeros escritos, donde se ve cómo utilizaría nuevamente la prensa para hacer conocer su pensamiento, siendo así que en el primer número de “El Bien” presentó el lema “Cristo reina”, así como la figura no vista antes del Niño Jesús sentado en un trono, con corona y cetro que apoya sus pies sobre el mundo.

Sería esto la gran profecía que según algunos entendidos, daría pie a la proclamación en 1925 de la festividad de Cristo Rey a través de la encíclica Quas primas del papa Pío XI, pero que el padre Gras conocería ya en otro reino...pero sus hijas se encargarían de difundir.

Las Hijas del Rey

Durante la visita a la Casa Museo –fundada en 1993 a los 75 años de la muerte de su fundador–, se puede ver otros elementos bien dispuestos que dejan plasmado el interés del padre Gras por fundar una congregación “que se dedique a penetrar la noción de la Soberanía de Cristo en la infancia, la familia y la sociedad”.

Allí están sobre su antiguo escritorio los primeros decretos, su pluma y gafas gastadas, las cartas con que sostenía las fundaciones de Madrid, Galicia, Valencia..., mientras las paredes son adornadas con las principales frases con que quiso motivar a sus discípulas, a quienes fundaría el 26 de mayo de 1876 con el título de “Instituto de Hijas de Cristo Rey”.

Un instituto por el que dio la vida, hasta morir en un catre custodiado hoy en una pequeña habitación. Es la “tierra santa” de ellas y se comprende, es el lugar donde entran a escuchar de nuevo al padre Gras bendecirlas desde su lecho de muerte “a las presentes, las ausentes y futuras”, lanzándolas con fuerza y confianza “a propagar el reinado de Cristo a todo el mundo”.

Tras la visita a la casa-museo, llegamos al centro de este encuentro la celebración de la eucaristía en un marco íntimo, la capilla donde reposan el venerable Padre Gras y Madre Inés. Juan Crespo presidio la eucaristía, a él le agradecemos el aprecio y estima que nos tiene a los salesianos cooperadores, resulto fácil crear un ambiente familiar antesala a la celebración eucarística .Tuvimos muy presente a los hermanos del centro y a toda la familia de Cristo Rey, igual que el día de Pentecostés, nos vimos envueltos de la presencia del Resucitado e impulsados a anunciar el gran regalo de AMOR a todos los hombres, especialmente los mas necesitados. Invitación a salir de nuestra zona de confort y trabajar por el Reino de Dios, creando verdaderas comunidades fraternas signos ante los hombres.

Una gran sorpresa nos esperaba, compartir la mesa con la comunidad de religiosas, comunidad que te hace sentir en casa, como diría Don Bosco: casa que acoge, educa y evangeliza. Llegamos a esa conclusión tras ver como todas las frases y relatos del Padre Gras, se hacían vida en aquellas mujeres sencillas, alegres, inquietas, de profunda espiritualidad, acogedoras, serviciales y sobre todo agradecidas al Señor por su vocación.

Agradecemos a Señor que siga derramando su Espíritu sobre esta congregación, para que el legado del Padre Gras y Madre Inés siga dando su fruto dentro y fuera de su Iglesia: CRISTO-PAZ y AMOR, a nosotros los hijos de Don Bosco, hoy nos han tocado el corazón y nos deja un mensaje muy claro de eclesialidad y comunión.

Tras despedimos y manifestar nuestro deseo de ayudar como voluntarios en actividades concretas que requieran nuestra presencia de cara al I CENTENARIO a celebrar próximamente, hicimos entrega de una estampa de Mª Auxiliadora.

Ahora nos dirigimos a Plaza Larga, corazón del Albayzin, llegamos a la cafetería Casa Pasteles, allí degustamos un café y la riquísima leche merengada que palio el calor de esas horas.

Seguidamente nos esperaba una cita con la comunidad de religiosa de vida contemplativa de Santa Isabel la Real. Tras dejarnos la llave por el torno y saludar, Diego Quesada fue el encargado de a modo de pinceladas artísticas, darnos unas notas para comprender este espacio singular, centro de la vida monástica de la madres clarisas y fundación real de la Reina Isabel la Católica S,XVI.

Terminamos el día con el descenso del Albaicín, entre sus callejuelas, luz, aromas e inmejorable fondo de la Alhambra, hasta llegar a la heladería los Italianos, donde algunos rematamos con un exquisito helado, otros prefirieron el descanso merecido.

Una experiencia de salida, que conjuga la convivencia de hermanos, formación, comunión con otros grupos, cultura y gastronomía, podemos pedir más...


Diego Quesada Polo
Vocal de Pastoral Juvenil e Iglesia Diocesana

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