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“La vida puede ser muy diferente si compartimos con los demás”

D. Rodrigo Guerra durante su ponencia en el congreso organizado por el IFES. D. Rodrigo Guerra durante su ponencia en el congreso organizado por el IFES.

D. Rodrigo Guerra (México, 1967) miembro de la Academia Pontifica por la Vida y colaborador del Dicasterio de Desarrollo humano integral, nos habla de su participación en el 7º Congreso Internacional “Beyond the Secular Faith” organizado por el Instituto de Filosofía Edith Stein, celebrado del 23 al 29 de junio en el Seminario Mayor San Cecilio.

En su ponencia el tema central es la relación entre pobreza y cristianismo…

Hacemos un recorrido desde el Antiguo Testamento hasta el Papa Francisco y todo lo que hay en medio para tratar de descubrir cual es el papel de la pobreza dentro de la fe cristiana. La gran hipótesis que tratamos de desarrollar es muy bonita y fue introducida por el Papa Pablo VI, el primer Papa que fue a América Latina, en el año 68, en Medellín. Dijo que los pobres son sacramento. Esto es una revolución que nos recuerda algo muy importante del esencial cristiano y es que la vida en pobreza es una dimensión constitutiva de la fe. No se puede descubrir toda la riqueza de la fe sin descubrir el modo en como Jesús mismo nos enseña a vivir una nueva libertad. No un régimen de sacrificios o ausencia de bienes, sino una nueva libertad al momento de usar los bienes y buscar de manera voluntaria no depender de ellos.

¿Qué consecuencias puede tener esto en el mundo actual?

Esto puede tener grandes consecuencias en el mundo contemporáneo porque cuestiona las raíces de los modelos socioeconómicos vigentes donde poseer riqueza parecería ser la forma más importante de liberación. Jesús, por el contrario, nos dice que la libertad se recupera después de haberla perdido muchas veces inconscientemente cuando uno se solidariza voluntariamente con los pobres viviendo en pobreza.

¿La pobreza no es solo algo material sino también existe en lo espiritual?

Muchas veces se recuerda la expresión “pobres de espíritu” para hablar de estos temas pero muy fácilmente se vuelve una actitud metafórica. La pobreza es la rectitud de espíritu, interior, al momento de ser libre delante de los bienes materiales. Limpieza de corazón, disponibilidad a ser generosos, esto siempre esta asociado a gestos concretos de desprendimiento material.

Hay un día en que uno se quita a nivel físico la chaqueta, la mejor chaqueta que tenga, y se la da a un pobre. Si uno no se da permiso de hacer estos gestos es muy difícil a nivel teórico descubrir que algo pasa cuando hacemos eso. Y es que uno empieza a descubrir que la vida puede ser distinta compartiendo. A veces uno pierde una chaqueta pero gana un amigo, una sonrisa, un agradecimiento. Que sobretodo en la vida de los pobres estos se vuelve altamente significativo. Para el que tiene los bienes puede ser solo un momento de desprendimiento, pero para el que no los tiene las lágrimas aparecen llenas de agradecimiento porque la vida cambia.

¿Dónde están los pobres de nuestro mundo?

La principal pobreza es la espiritual, la falta de Dios en la vida. Desde este punto de vista todos somos pobres, hay muchas personas que no son conscientes de sus pobreza y entonces no mendigan, no han descubierto la importancia de pedir a Dios y al hermano una ayuda cuando más necesitados están. En el fondo la vida cristiana es esto, es una pedagogía para descubrir cuanto necesitamos de Cristo y del modo como Cristo se ha quedado en la historia que es en la Iglesia, en la fraternidad y la amistad cristiana que nos hace ser Iglesia.

¿Cómo podría aplicarse esta vivencia de la pobreza a la realidad capitalista actual europea?

Lo que pasó en América Latina a través de la aparición de la Virgen de Guadalupe es un buen ejemplo. La transformación del continente en un nuevo pueblo se generó gracias a la devoción a la Virgen María, en distintas advocaciones. América Latina es un continente mariano.

No hay futuro con el individualismo, también una forma de pobreza. El mayor temor del hombre es la soledad. Eso nos muestra cual es nuestro destino, lo que el corazón del hombre desea es la compañía, construir una sociedad individualista es inversa a lo que el corazón humano espera. Tal vez lo mejor que le podría pasar a Europa es tener menores índices de bienestar, vivir más la necesidad y la pobreza pero con una dinámica solidaria intensa y el abrazo fraterno entre todos. Porque de esa manera, con menos bienestar y con más humanidad habría nuevos caminos de desarrollo.

Pobreza…un tema muy recurrente en el magisterio y la vida del Papa Francisco…

Francisco está siendo un milagro para todos porque el hecho de que sea latinoamericano y que él provenga de una experiencia pastoral, la llamada “teología del pueblo” que pone su acento en que hay que aprender a ser un pueblo pobre para crear condiciones de libertad y desarrollo autenticas aunque el bienestar económico sea más lento. Yo creo que no vale solo estar de acuerdo con el Papa sino también seguir el gesto pastoral, metiéndose en la entraña de la realidad humana sea la que sea, del pecador, del no creyente, del inmigrante…

También en España habrá un futuro en la medida que haya hombres y mujeres que se atrevan a dar gracias por la herencia del pasado pero reinventarla con creatividad, con alegría, abriendo caminos nuevos. Habrá nuevos santos, nuevos movimientos y nuevas realidades.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

 

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