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La Misión de María Emilia que da vida a Granada

Este miércoles 6 de noviembre, segundo día de la Semana de Santidad, los peregrinos procedentes de países como Brasil, Colombia o Bolivia pudieron celebrar una Eucaristía junto al obispo colombiano, Mons. Luis Gabriel Ramírez, en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias. Acto seguido, en el colegio La Presentación tuvo lugar una mesa redonda que trató sobre la relación de María Emilia Riquelme con la misión.

La futura beata granadina fue recordada ayer desde los primeros años de su vida, al celebrar la Eucaristía en la Basílica que ella misma frecuentó cuando era niña al perder a su madre con apenas ocho años. Se recordó cómo la Virgen se le apareció siendo ya niña, respondiendo a sus súplicas de protección.

Años más tarde allí estaban congregadas sus hijas espirituales, riquelminas procedentes de distintas partes del mundo, celebrando una Solemne Eucaristía junto al obispo de El Banco, Colombia, Mons. Luis Gabriel Ramírez, que también manifestó la importancia de la celebración de ayer como hijo espiritual de la futura beata granadina.

LA MISIÓN SEGÚN MARÍA EMILIA RIQUELME

El colegio La Presentación albergó igualmente el segundo día de su Ciclo de Conferencia sobre María Emilia Riquelme, esta vez con la forma de una mesa redonda en la que participaron la superiora general de Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, Antonia Macías Rodríguez, o la Vicepostuladora de la causa, Ma José García, en representación de las misioneras riquelminas, además del Comisario para la beatifican, Juan Antonio López-Frías.

La superiora de la congregación habló sobre la peculiaridad de la idea de “misión” para su congregación, empezando porque la propia María Emilia Riquelme estableció la misión como un cuarto voto junto al de castidad, pobreza y obediencia para las religiosas. El deseo de María Emilia por ser misionera lo hizo desde el sagrario en oración y “cruzando los mares solo para ir a Roma” ante san Pío X para buscar la aprobación definitiva de la congregación.

“El talante misionero de María Emilia”, dijo Antonia Macías, estuvo marcado por “el aguante, la paciencia y la mansedumbre. Una paciencia que es la constancia en el bien ante las contrariedades”.

De ello pudo dieron testimonio el seminarista Antonio Jesús Guzmán, que habló de su experiencia en Misión Bolivia con las madres riquelminas de donde tomó impulso su vocación al sacerdocio.

Igualmente presente dando testimonio de la vida de la misión de la congregación fundada por María Emilia Riquelme, el Delegado de la Pastoral Universitaria, D. José Antonio Villena, que habló sobre su experiencia de misionero recordando la insistencia de las hermanas riquelminas que le decían “un seminarista que no es misionero, no es un buen seminarista”, y haciendo ver cómo de esa vocación por la misión han nacido grandes frutos su vida sacerdotal.

MARÍA EMILIA ES DE GRANADA

Durante la mesa redonda también se destacó la influencia de Granada como ciudad eucarística e inmaculista en el carisma misionero particular de la madre Riquelme.

El Delegado de la Pastoral Infantil, D. Miguel Ángel Morell, participó igualmente del debate insistiendo sobre este punto y sobre la importancia para la propia ciudad de Granada del próximo acto de beatificación del sábado. “Una catedral llena en mitad de la Iglesia de Granada es como una luz de alerta, que nos dice que no nos acomodemos ni nos vengamos abajo”, señaló.

Pues si bien no es la primera beatificación que se lleva a cabo en Granada, contando con la de Fray Leopoldo, la de María Emilia si que es la primera beatificación de una granadina de origen en Granada.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

 

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