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Este domingo, Día de Hispanoamérica 2019

El próximo domingo, 3 de marzo, se celebra el Día de Hispanoamérica organizado por la Comisión Episcopal de Misiones en Cooperación entre las Iglesias y bajo el lema “Comprometidos con la vida de los pueblos”. Un compromiso que mantienen los 237 sacerdotes de la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) que viven su misión en países de América Latina.

Celebrando una vez más la cita anual del “Día de Hispanoamérica”, ya tradición de la Iglesia de Dios en España, es con mucha alegría y gratitud que me dirijo a los muy numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, así como también a los laicos españoles que han respondido a la llamada de Dios a servir a las Iglesias y pueblos de Hispanoamérica como misioneros ad gentes. Vosotros sois la viva expresión de la solicitud apostólica universal de la Iglesia española, dimensión esencial de toda Iglesia local. Saludo y agradezco especialmente a S.E. Mons. Francisco Pérez González, presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española, a sus colaboradores y a los delegados diocesanos de Misiones. Me permito dirigirles una palabra de aliento para perseverar en vuestro valioso empeño misionero y para pedir para vosotros el don del Espíritu Santo, verdadero inspirador y conductor de toda la vida misionera en la Iglesia. Este año tenemos como tema del “Día de Hispanoamérica” el hermoso lema: «Comprometidos con la vida de los pueblos». Se trata de un tema, ¡sobre todo un compromiso!, muy actual y necesario para todo misionero.

La vocación del misionero es una respuesta fiel y generosa a una llamada de Dios, similar a la que recibió el apóstol Pablo cuando le Mensaje de la CAL 4 fue dicho: «Pasa a Macedonia y ayúdanos» (cf. Hch, 16, 6-40). Dios se sirve de los más diversos itinerarios, encuentros y circunstancias de vida para plantearos esta invitación. Vuestro fíat os ha llevado a dejar vuestro terruño, vuestra diócesis, vuestra familia, para cruzar el Océano y poneros al servicio de la Iglesia y de los pueblos en América Latina. Estáis ciertamente muy comprometidos con la vida de los pueblos latinoamericanos y con el Pueblo de Dios allí presente, distintos pero singularmente compenetrados.

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