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“En Granada se inició el Renacimiento español, sin lugar a dudas”

Entrevistamos al Doctor en Historia moderna y guía turístico de Granada, Juan Antonio Vila, en el marco de su presentación la última semana del pasado mes de noviembre sobre la estancia de Carlos V en la ciudad granadina durante su luna de miel con la emperatriz Isabel de Portugal.

¿Qué es lo que motiva que se prolongara la estancia de Carlos V e Isabel de Portugal en Granada que comenzó el 4 de junio de 1526?

La visita es un poco accidental o quizás, planeada, la visita se había pensado que fuese muy corta, una semana, diez días, no más, hasta el día 24 de junio como fecha límite, en el día de San Juan.

Lo que ocurre es que cuando ya entran en Granada justamente les llega la información de que Italia se ha levantado. El Papa Clemente VII, los señores italianos (Venecia, Génova), se ha levantado contra el emperador en lo que se denominó como la famosa Liga Clementina o Liga de Cognac. Entonces la situación de Italia no era la ideal como para que el emperador fuera con su séquito a coronarse, porque su meta es la coronación. Granada es un accidente en el camino de la que era entonces la segunda ciudad más grande de su Imperio, después de Nápoles. Él quiere ver Granada por la fama histórica que tiene como fin de la Reconquista, como tumba de los Reyes Católicos ¡y como lugar de su propia tumba!, tal como él había firmado, antes de venir a España, por temor a que le ocurriera algo antes de su viaje.

Granada es una meta importante pero la estancia de 6 meses que se va a producir es accidental.

Además, de hecho, el recibimiento a la ciudad no fue fácil en un principio, por el problema que hubo con los aposentadores reales.

Sí. Lo que hizo que se quedase fue fundamentalmente la guerra y la petición de los propios secretarios del emperador que le piden que disfrute de su luna de miel. Le ofrecen ahí la posibilidad de cazar, ya que en Granada hay unas reservas de caza importantes pertenecientes a la corona, el Soto de Roma, por ejemplo, y también su cercanía a la Alhambra. Todo esto atrae al emperador, dentro de la forma de ser del hombre de la época: amor y caza, y si puede ser con un poco de guerra.

Al emperador se le convence y él está tranquilo disfrutando de su mujer. La boda había sido una boda política pero de pronto se revela como un flechazo de amor total, y él está completamente enamorado de ella y claro es un momento ideal para descansar, aunque la guerra está en marcha en Italia y él tiene que estar al mismo tiempo con un ojo en el ejército y en las reuniones con los embajadores.

Y viene Carlos V con una corte en la que encontramos a Garcilaso de la Vega, Berruguete, Juan Valdés, Juan Boscá. Todo ello hace que Granada se convierta en un centro del Renacimiento en el mundo.

Totalmente. Además el centro del Renacimiento español, entre otras cosas porque aquí se inició el Renacimiento. El primer gran renacentista español es el Conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, que había sido enviado por los Reyes Católicos a Italia para realizar una misión para ellos. La misión consistía en que la Iglesia de Granada perteneciera al rey y éste pudiera colocar a arzobispos y deanes en la catedral, tanto en Granada como en Puerto Real en Cádiz, en las Islas Canarias y en los territorios de América que se estuvieron descubriendo. Entonces, en el tiempo que estuvo allí, en el contacto con la corte papal el Conde de Tendilla descubre el Renacimiento y se trae a personajes como Pedro Mártir de Anglería, que fue deán de la Catedral de Granada, escritor y embajador de los Reyes Católicos ante el sultán de Egipto-Babilonia.

Yo incluso, por mis trabajos de investigación en la Alhambra, soy de la opinión de que Granada es uno de los primeros lugares donde se utiliza el estilo del Renacimiento. Siempre se había dicho que había sido Nicolao Pisano en el Alcázar de Sevilla el que había hecho una pequeña capilla para los Reyes Católicos… pero yo he descubierto que aquí, en 1495 ya, al maestro de origen neerlandés trabajando en estilo renacentista. De hecho en la Alhambra, en el Cuarto Dorado, la decoración de la armadura que tiene es una armadura hecha por mudéjares pero tras la Reconquista, es decir, rehecha por los Reyes Católicos. En toda esa armadura aparece, por primera vez en la historia de España para mí, la decoración en ‘candelieri’, que es lo que se estaba apareciendo en ese momento en Roma, en el Palacio de Nerón, por ejemplo. Lorenzo Vázquez está trabajando aquí también en ese momento con los Reyes Católicos, haciendo obras renacentistas…

Granada es una ciudad renacentista pero, claro, cuando viene el emperador, que llega además con una corte totalmente erasmista, con Juan de Valdés, Alfonso Valdés, Mercurino Gattinara, Francisco de los Cobos… casi todos eran erasmistas, buscando la paz según las teorías de Erasmo de Rotterdam. Por todo ello se va a crear un ambiente renacentista total. Aquí se hacen los primeros sonetos en lengua castellana entre Garcilaso de la Vega y Juan de Boscán, al mismo tiempo por primera vez, aquí se escribe el Diálogo de la Lengua, que es la base de los estudios filológicos españoles, por Juan de Valdés. Es decir, va a haber un ambiente único que desaparece cuando se va el emperador. Se mantiene un poco con la corte de Tendilla, pero es una corte muy pueblerina, mucho más reducida. Es el inicio del Renacimiento, sin lugar a dudas.

Y luego Carlos V no perdió el tiempo y llevó a cabo muchas fundaciones que duran hasta hoy.

Granada se mantiene como gran ciudad gracias al emperador hasta finales del XVI, porque él no solo hace las nuevas fundaciones sino que las financia. Sin la financiación la fundación se hubiese quedado en un papel mojado y no serviría para nada, pero él deja los fondos para que se puedan hacer cada una de esas fundaciones. El edificio en el que estamos aquí, por ejemplo, lo manda hacer él pero no se hace hasta 1538.

Él deja el dinero y va a ser Gaspar de Ábalos el que le dé el achuchón final y haga la mayoría de las fundaciones, porque además los otros arzobispos que hay no van a vivir mucho tiempo, así que Ábalos es el que va a dar el empujón a las obras del emperador.

Granada se va a mantener activa gracias a eso y se va a mantener como la ciudad más grande de la península hasta mediados del XVI, en que ya Sevilla le quita el puesto al convertirse en el puerto hacia América. Todo el que va a América tiene que justificar allí su sangre, como seguridad de que no tiene pasado morisco o judío o está penalizado por la Inquisición. Sevilla con eso se va haciendo así más grande con todo esa gente que en estos trámites quiere pasar a América.

Además de eso Carlos V consolida con sus decisiones políticas la situación con los moriscos allí y el sentido de ciudad católica de Granada.

Sin lugar a dudas. Él se queda muy sorprendido porque en su entrada real desde Santa Fe a Granada todos los árboles están ocupados por moriscos y él no ve nada más que personas vestidas a la usanza musulmana, y no comprende cómo puede ser que una ciudad que es católica y que él cree católica. Pues sigan hablando árabe, sigan perviviendo las costumbres en las ropas, en los amuletos, en la forma de vivir.

Él va a dar una vuelta de tuerca más en la conversión. Además los moriscos son ricos, buenos trabajadores y se dan cuenta de que, si le aportan un fondo económico y le piden un aplazamiento de esas cosas que pide el emperador, se puede evitar esa presión al menos unos cuantos años más, y de hecho, lo consiguen. El emperador sí estipula una serie de reglas en la congregación católica de la Capilla Real en diciembre de 1526 pero que al final no llegan casi ninguna a cumplirse tajantemente, porque los moriscos les aportan 80.000 ducados de oro en medio de una guerra en Italia. Necesita los fondos y les da un permiso

Lo que sí hace es la construcción de una serie de colegios en las que los hijos de los moriscos, los gualetos, van a tener que aprender español. Hasta ese momento su defensa era que no sabían hablar castellano, entonces no se les podía evangelizar, y aunque ya Hernando de Talavera había hecho un diccionario de lengua árabe para que los predicadores aprendieran algo de árabe y convertirlos, ellos se cerraban a cualquier conversión y no querían. Sin embargo ahora los niños en el acuerdo que se establece con Carlos V, se consigue que los niños vayan a escuelas cristianas en las que los educan sacerdotes y en castellano. De esa forma sí comienza a instalarse la religión católica en esa población, aunque naturalmente en su mundo privado, en sus alquerías, en el Albaicín escondidos, siguen todavía con la religión verdadera para ellos.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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