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El voluntariado en la Pastoral de la Salud y la Iglesia en salida

Miembros de la Hospitalidad Granadina de Lourdes, en la S.I Catedral. Foto de archivo. Miembros de la Hospitalidad Granadina de Lourdes, en la S.I Catedral. Foto de archivo.

Un año más, el próximo lunes, 11 de Febrero, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, se celebrará la XXVII Jornada Mundial del Enfermo.

En este año 2019 el Dicasterio para la Promoción Humana Integral de la Persona en su Comisión de Pastoral de la Salud ha querido iluminar la Jornada Mundial del Enfermo, 11 de febrero, desde la cita bíblica de (Mt 10, 8): “Gratis lo habéis recibido. Dad gratis”
En España, la Campaña del Enfermo, 11 de febrero y VI domingo de Pascua, 26 de mayo, la centraremos en EL VOLUNTARIADO EN LA PASTORAL DE LA SALUD.

La importancia del voluntariado

Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha dedicado personas y recursos a la atención a los enfermos, siguiendo la praxis de Jesús, que “recorría ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias” (Mt 9, 35). El servicio a los enfermos no es opcional, sino asignatura obligatoria para la Iglesia.
Para llevar a cabo esta tarea resulta fundamental que en las parroquias y comunidades cristianas, junto a los sacerdotes o diáconos, exista un grupo de voluntarios, que visite a los enfermos y atienda a sus familias en nombre de toda la comunidad.

La misión del voluntariado

El voluntariado tiene como misión fundamental manifestar el amor y la presencia de Cristo y de la Iglesia junto a los que sufren la enfermedad, sus familiares y las personas que los cuidan y atienden. Es una tarea muy grande y hermosa porque los pobres, los pequeños, los enfermos y ancianos son la carne de Cristo sufriente. Por eso, ponerse a su servicio es una oportunidad para encontrarnos con el Señor.
Es una tarea que se realiza sin esperar ninguna compensación. “Gratis has recibido, da gratis”, decía Jesús a los Doce (cf. Mt 10, 8). Lo que caracteriza al voluntario es la generosidad de dedicar tiempo y esfuerzo a los demás sin esperar nada a cambio. No se busca ni siquiera la satisfacción que produce hacer el bien. La fuente de esta generosidad es la propia fe, que mueve a evangelizar el mundo del dolor y la enfermedad y a estar cerca del que lo necesite.

La identidad del voluntariado

El voluntariado de pastoral de la salud no es un activista ni un socio de una ONG, sino alguien que actúa movido por su fe. El voluntario es alguien que se esfuerza en transmitir al enfermo toda la cercanía y acogida con que Jesús trataba a los enfermos, todo su cariño, su ternura y su fuerza salvadora.

Y lo hace en nombre de la comunidad cristiana, de la Iglesia. El voluntario no actúa por su cuenta sino como representante de la parroquia, que es la que tiene el encargo del Señor de curar y anunciar. Cada enfermo debe sentir cercana a la parroquia. Tanto los sacerdotes y diáconos como los voluntarios tienen como misión hacer presente a toda la comunidad cristiana, acompañando al enfermo y ayudándole en lo que necesite.
Para hacerlo bien, son muy importantes dos cosas: una buena formación, con el fin de desempeñar más eficazmente el servicio a los enfermos; y una adecuada coordinación con todos los que llevan a cabo la pastoral de la salud y con el resto de acciones pastorales de la comunidad cristiana.

Una Iglesia en salida

Los voluntarios de pastoral de la salud son signo de una Iglesia que no se cierra en sí misma, sino que se pone en salida y que desea estar cerca de todos los hombres y especialmente de quienes más lo necesitan. Desde el principio de su pontificado, el Papa Francisco nos ha urgido a ser Iglesia en salida, casa de puertas abiertas, hospital de campaña donde puedan ser sanadas las heridas del ser humano. Nuestras parroquias y cada una de nuestras comunidades tienen que ser “oasis de misericordia”. La pastoral de la salud ayuda a hacer visible esa cercanía de la Iglesia a todo hombre. Los voluntarios son enviados por la comunidad para actuar en su nombre, mostrando la preocupación de la Iglesia entera por los enfermos y sus familias.

Termino recordando que en nuestra diócesis de Granada inauguraremos la campaña del enfermo 2019 celebrando la Eucaristía con Unción de Enfermos y posterior procesión de las antorchas con la Virgen de Lourdes, acompañando con el Rezo del Rosario, por y con los enfermos, el domingo 17 de febrero, a las 5 de la tarde en la Parroquia de San Agustín, C/ Dr. Barraquer, 6.

José Gabriel Martín
Delegado Diocesano de Pastoral de la Salud

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