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El corazón de la vida cristiana

El corazón de la vida cristiana d. javier domingo resurreccion_portada
Homilía de Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en el VI Domingo de Pascua, el 5 de mayo de 2013. (Evangelio: Hechos 15, 1-2.22-29; Sal 66, 2-8; Ap 21, 10-14.22-23; Juan 14, 23-29).
Homilía de Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en el VI Domingo de Pascua, el 5 de mayo de 2013. (Evangelio: Hechos 15, 1-2.22-29; Sal 66, 2-8; Ap 21, 10-14.22-23; Juan 14, 23-29).

Queridísima Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, muy queridos sacerdotes concelebrantes, hermanos y amigos todos.

La lectura de los Hechos de los Apóstoles de hoy nos recuerdan una vez más que somos hijos de una historia espléndida, preciosa, humana, llena de fragilidades y llena también de los límites de los seres humanos, de las miserias y de los pecados de los seres humanos, pero una historia en la que resplandece la presencia viva del Señor, mediante el don del Espíritu Santo que Jesús prometió y que acompaña a su Iglesia según la promesa del Señor todos los días hasta el fin de los tiempos.

(…)

(…) No imponeros más que lo imprescindible, lo esencial. Lo esencial, ¿qué es?: la referencia a Cristo. Es decir, es Cristo la medida, es el Señorío de Cristo, lo que hemos aprendido de Cristo; y  lo que hemos aprendido de Cristo es justamente a caminar en la verdad, a dar un culto a Dios que no depende tanto de las formas exteriores cuanto de la actitud del espíritu, a despreciar y a pedirle al Señor que aleje de nosotros el mal de la hipocresía; hemos aprendido un amor que puede cambiar: al cambiar nuestra relación con Dios, al hacer posible que nuestra relación con Dios no sea una relación de temor, sino del amor de un hijo, cambian también nuestras relaciones entre los hombres. Eso es lo que hemos aprendido de Cristo, ése es el corazón de la vida cristiana. Y ésa es la medicina, y el bien, y lo que  tiene que resplandecer en nuestras vidas por encima de todo. (…)

Cristo es el criterio último de todas las cosas. Y ese criterio pasa por nuestro corazón y por (…) una sencillez: la sencillez de vivir en la verdad, en la verdad que hemos recibido, en la verdad  que nos libera, y que nos da la paz. No una paz como la del mundo que es la de que no haya  problemas. No. La paz del cristiano es la certeza de estar sostenido por un amor más poderoso que la muerte. Vivir esa certeza, ese don es, sencillamente, el alma, la trama de esa historia viva que llega hasta nuestro tiempo, y que en nuestro tiempo y en las circunstancias de nuestro tiempo no cesa de promover santos, un pueblo de santos. Las Doce Tribus de Israel, un nuevo Israel sobre otras bases, la ciudad construida sobre la roca que es Cristo.

(…)

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
5 de mayo de 2013, S.I Catedral

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